En este trabajo, nos aventuramos a desarrollar algunas ideas, respecto de la influencia que tienen los planteamientos teóricos de Antonio Gramsci, con el desarrollo del pensamiento crítico Latinoamericano. Particularmente, la influencia del intelectual sardo en la obra de Paulo Freire, y por antonomasia en el pensamiento latinoamericano. Hoy a la luz de las nuevas luchas, las nuevas pragmáticas y formas de organización y movilización de las clases subalternas, nos obliga a vincularnos con esas nuevas subjetividades desde otros lugares epistémicos, se requiere conocer y comprender desde otros marcos conceptuales y prácticos a este nuevo sujeto social-popular con el cual trabajamos cotidianamente. En tal sentido, consideramos necesario ir redefiniendo el proceso de formación, y entre esto, a hacer un replanteamiento en los procesos de prácticas. Hasta ahora, las prácticas se piensan y se definen en virtud de las diferentes instituciones que operacionalizan las políticas sociales. Pero a pesar de una mirada crítica, la práctica sigue siendo determinada por los marcos ideológicos e instrumentales de la institución. Es a partir de este contexto, y el análisis que surge de la realidad histórica, planteamos una propuesta de prácticas profesionales, a partir de los aportes de una perspectiva que hemos denominada gramsciana-freiriana latinoamericana del trabajo social. ¿Cómo debería ser esa práctica? Considero que, en la primera práctica, las/os estudiantes deberían insertarse en los espacios socio-comunitarios, organizaciones sociales, colectivos, etc. Desde ahí, vincularse con las instituciones, y no al revés como lo es generalmente en las prácticas actuales. Esto le permite no solo comprender desde otra mirada las dinámicas e historias de las organizaciones sociales y del sujeto subalterno. Mirar desde ahí la institucionalidad, la burocracia institucional, e incluso el rol que cumplen las/os trabajadoras/es sociales en las instituciones que implementan las políticas sociales, e incluso su rol de intelectual orgánico, que reproduce los fundamentos filosóficos de la ideología dominante. Igualmente, esta experiencia implica que las/os estudiantes puedan reconectarse con su propia historicidad, y por supuesto, a fortalecer su conciencia de clase. ¿Qué objetivo debería tener esta práctica? Aún de manera preliminar, sostengo al menos tres objetivos: 1) Abordar de manera conjunta con las personas y sus organizaciones la comprensión crítica de su realidad, 2) Fomentar y fortalecer la organización y participación colectiva, y 3) Articular en conjunto con las personas y sus organizaciones la búsqueda de soluciones y vinculación con las instituciones públicas y privadas. En términos metodológicos, este tipo de prácticas está pensada desde la perspectiva de la educación popular y la animación socio-cultural. Por lo tanto, el proceso implica una valoración y reconocimiento a la cultura popular, a los saberes populares y el acervo de conocimientos que ellas y ellos encarnan.Referencias Aguayo, C., Cornejo, R. y López, T. (2018) Luces y sombras del trabajo social chileno. Memorias desde finales de la década de 1950 al 2000. Identidad, ética, políticas sociales, formación universitaria y derechos humanos. Buenos Aires. Editorial Espacio.Alzueta-Galar, I. (2019). Hegemonía y movimiento sociales: el trabajo social como intelectual orgánico y la intervención transformadora. Revista Intervención, 9(2), 61,76. Recuperado de https://intervencion.uahurtado.cl/index.php/intervencion/article/view/82Ciorino, R. (2021) Trabajo Social alternativo 1973-1990. Memoria identitaria y ética de resistencia profesional. Santiago. Editorial Demokratia. Del Villar, Ma. S. 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Cuadernos de la cárcel (Tomo III). México: ERA S.AGramsci, A. (2005). Cartas desde la cárcel. Buenos Aires: Nueva Visión. Gramsci, A. (2006). Política y sociedad. Santiago, Chile. Centro Gráfico Limitada. Gramsci, A. (2015b) Antología. México. Editorial Siglo XXI.Marx, K., y Engels, F. (2001). El Manifiesto Comunista. Buenos Aires. Bureau Editores.Modonesi, M. (2008). Una lectura gramsciana del cambio de época. Crisis hegemónica y movimientos antagonistas en América Latina. A Contracorriente 5(2), 115-140. Modonesi, M. (2010). Subalteridad, Antagonismo, Autonomía: Marxismos y subjetivación política. Buenos Aires: CLACSO; Prometeo.Mariátegui, J.C. (2007) Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. México. Ediciones Era, en coedición con Lom (Chile).Mariátegui, J.C. (2014) Escritos sobre educación y política. Argentina. Ediciones GodotMoulian, T. (1997). Chile Actual: anatomía de un mito. Santiago, Chile: LOM; ARCIS. Moulian, T. (2009). Contradicciones del desarrollo político chileno 1920-1990. Santiago, Chile: LOM; ARCIS. Portelli, H. (2003). Gramsci y el bloque histórico. Buenos Aires. Editorial siglo XXI. Ruz, O. (2016) Reorientación y reconceptualización del trabajo social en Chile. En: Paula Vidal Molina “Trabajo Social en Chile. Un siglo de trayectoria”. Pp. 95-118. Chile, Editorial RilVivero, L. (2013). El trabajador social y su función de intelectual orgánico. Revista Regional de Trabajo Social, Vol. 27, N° 59Vivero, L. (2014). Una lectura gramsciana del pensamiento de Paulo Freire. Cinta moebio 51. pp. 127-136Vivero, L. (2020). Reflexiones en torno al pensamiento de Gramsci y Freire: Sus puntos de encuentro. Revista Eleuthera, 22 (1), 192-211. DOI: 10.17151/eleu.2020.22.1.11.Vivero, L. y Molina, W. (2021) Perspectivas teóricas y formación universitaria del Trabajo Social en Chile posdictadura. Revista Trabajo Social. Vol. 23, N° 2, pp. 239-264.
#146 |
Legitimidad ético-política de la intervención social en el marco del régimen neoliberal
Conceptualmente, el significado de la intervención social puede ser restrictivo o amplio. En su primer sentido, la intervención es reducida a un campo de especialización funcional del trabajo social. En este caso, se expresa en una escala condicionada, ajustada a materias familiares o comunitarias, tal como opinan Fraser & Galisky (2014). Por el contrario, en su sentido más amplio, la intervención social refiere a un fenómeno social más transversal y de derivaciones más extendidas. Tomando la opinión de Carballeda (2002), la intervención alude a la cohesión social, a partir de la compresión socio-histórica de un conjunto de dispositivos de asistencia y de seguros. En este mismo sentido, la intervención social se refiere a todos aquellos dispositivos discursivos orientados a transformar, ajustar o normalizar la población, en el marco de un social-deseable históricamente determinado (Saavedra, 2017).La intervención social expresa varias consideraciones a propósito de sus representaciones ética-políticas. Para situar este debate, Ortega (2015) señala que la intervención es un concepto transdisciplinario. Kaufmann (2014), por su parte, señala que la intervención social refiere formas características, específicas y abstractas de interacción intencional con la realidad. Por su lado, Soydan (2015) opina que la intervención está en el centro del trabajo social, porque el término se refiere a inducir cambios o eliminar factores de riesgo sobre problemas sociales. Esto implica que el abordaje teórico de este tema, además de tematizar sobre la eficiencia de la acción, debe procurar comprensión reflexiva sobre los alcances éticos y políticos a los que refiere la intervención social. A este respecto, Lub (2019) señala que el trabajo social debe pensar críticamente sobre los supuestos conceptuales y políticos sobre la intervención.La pregunta de esta presentación surge desde el debate sobre la legitimidad ético-política para la intervención social en contextos neoliberales, atendiendo la amplitud del fenómeno a nivel global y continental. Estos últimos, ampliamente debatidos y resistidos desde colectivos profesionales y académicos, siguen presentes en la formulación de políticas y la definición de estrategias institucionales de intervención social en América Latina. En este sentido Rossiter (2011) señala que el trabajo social se ha enfrentado a críticas que hacen imposible cualquier alusión fácil al altruismo. Esto, pues en el marco de la enseña se evitaría discutir la intervención social con la conciencia de que la profesión carga -señala Rossister- con las injusticias de su dilema fundacional relativos a la imbricación del control disciplinario de la población con los mecanismos deseables de ayuda social. Tras la revisión de bibliografía pertinente respecto de la teoría de la intervención social, se proponen en esta presentación tres miradas para atender este asunto. Una primera mirada de corte formalista, sostenida en que la legitimidad reside en la fuerza obligatoria de la ley o de la norma técnica. Otra mirada, asocia la legitimidad de la intervención en la reducción de brechas que nacen del contraste de la información diagnóstica-situacional respecto de metas, valores o parámetros señalados en la política social, la legislación o en encuadres éticos. Una tercera mirada, alude a que la legitimación de la intervención comprende un conjunto de hitos y acontecimientos en el marco de emergencia de la modernidad. Sobre esta última posición, se hará una revisión analítica desde el pensamiento de J. Donzelot. En virtud de lo anterior, el supuesto legitimador de la intervención residiría en que lo social fue creado o inventado – como dice el título de la obra más reconocida del autor- para contener las incongruencias que irrumpen en las sociedades moderna desde la época de la ilustración. Siguiendo con este argumento, lo social es un ideal que se puede fragmentar y disolver, siendo el régimen neoliberal su mayor amenaza actual.Para la disciplina del trabajo social resulta ineludible discutir los alcances éticos y políticos de la intervención social. El agravamiento de crisis humanitarias y medioambientales, junto con la remisión de algunas perspectivas críticas, requiere para la formación del trabajo social volver a debatir sobre la legitimidad de la intervención en el siglo XXI. En este sentido, coincidiendo con Brown (2015), motiva reflexionar sobre este asunto disciplinario, en el marco de las tragedias ilustrativas del neoliberalismo: el reemplazo de la cooperación por la competencia y la constitución de una sociedad donde el mercado es el modelo del todo.
PONENCIA TRAMAS EN TRABAJO SOCIALRUTH LIZANA IBACETA ResumenEste texto es una invitación a tramar en conjunto, a sentir, pensar, pero también a conspirar y enredar (nos) en torno a algunas (pre) ocupaciones de la ética del trabajo social. En primer lugar, busca responder a cuál es la realidad que logramos construir, entendiendo que miramos y construimos la realidad desde algún lugar. En un segundo momento intenta responder a la pregunta por el “otrx” y cómo es construido éticamente, desde qué ethos y qué desafíos nos plantea esta construcción; para luego plantear el tema de la reflexión del trabajo social ante las diversas situaciones que enfrentamos, que, si bien son iluminadas desde el acervo histórico de la profesión, esto no es suficiente y se requiere de un ejercicio que permita a la intencionalidad ética pronunciarse. Desde allí, reconocer que hoy surgen desafíos que nos llaman a ensanchar la mirada paradigmática hacia un trabajo social intercultural, feminista y decolonial.Este escrito busca plasmar la profundidad, el impacto, el estallido que se me ha producido, al enfrentarme a nuevas claves de aproximación al conocimiento y reconocer en ellas, como bien dice De Sousa Santos (2006) que existen otros tiempos que me habitan (p.27) y son parte de este devenir trabajadora social y que, desde la ética de la intervención social, que ha sido el tema de (pre) ocupación desde hace ya un tiempo me aproximo a él.Y quisiera plantear una trama, una madeja que desde diversos encuentros y la provocación de la pandemia se ha ido generando. ¿Qué es una trama? Si recurrimos a su significado nos encontraremos con las acepciones de urdimbre, malla, tejido, red; pero también con idea, argumento, tema, asunto, materia, cuestión. Y en otra mirada con intriga, maquinación, confabulación, conspiración, enredo, trampa. Todas acepciones posibles de encontrar en nuestras realidades.Quisiera entonces desde esas múltiples acepciones proponer algunos hilos que nos inviten a urdir esta presentación, a tramar en conjunto, a tejer, sentir, pensar, pero también a conspirar y enredar (nos).Evoco aquí la etimología que anuda la noción de texto a tejido. Esto supone que está imbricado en nuestro devenir histórico y subjetivo. Y también que, en cuanto texto es legible, desentrañable, y en cuanto tejido plausible de ser destejido. (Hermida, 2020, p.99)Quisiera partir señalando que claramente estamos atravesando lo que denomino el fracaso de un modelo. Y digo fracaso porque ha olvidado lo central de la vida que somos las personas. Un modelo que en palabras de Mayol (2012) “hizo tolerable ética y políticamente la desigualdad”, un modelo resquebrajado desde la emergencia, desde abajo, desde los movimientos sociales, y, siguiendo al mismo autor “cuando todo parecía dicho, apareció el espíritu de la historia y devastó el territorio de los exitosos dominantes, ofreciendo una nueva posibilidad a la igualdad” (p.162), hasta que la dignidad se haga costumbre. PRIMERA TRAMA: MIRAR LA REALIDAD. ¿Cómo miramos, desde donde miramos, con que anteojos vemos lo que vemos; como lo relatamos y lo escribimos? Sin dudas, es posible señalar lo que ya algunos autores nos han enseñado. Miramos y construimos la realidad desde algún lugar, estamos situadxs; teóricamente, epistemológicamente, ética y políticamente. Y desde allí emitimos un juicio.Y ¿qué realidad es la que logramos mostrar? Ya nos dice De Sousa Santos (2006), que, desde el pensamiento metonímico hemos construido una realidad, dejando otras realidades fuera, invisibilizándolas, descartándolas, despreciándolas, no asignándole existencia; las hemos construido como ausencias.SEGUNDA TRAMA: LXS OTRXS. Es así como en esta urdimbre nos enfrentamos a la preocupación por el otrx que es propia de nuestro adn profesional. “En forma más o menos explícita, por exceso o – irónicamente – por defecto, la cuestión del otro en trabajo social ha estado presente desde sus propios inicios” (Cazzaniga, 2016). La misma autora nos dice que “toda intervención social contiene en su intencionalidad la constitución de sujetos aptos según las ideas hegemónicas de la época” (p.1). ¿Cuál es la tarea? María Eugenia Hermida (2015) citando a De Souza, señala que es necesario hacer que lo que está ausente, esté presente “traer al registro de lo decible y lo pensable ese otro (…) silenciado, negado, apartado” (p.72).TERCERA TRAMA: EL TRABAJO SOCIAL. Hoy diríamos sentir pensar nuestro oficio, de manera tal que podamos afirmar la dignidad de todx ser: Sentipensarnos junto a ortxs, junto a muchxs…Creo que necesariamente las posibilidades de la intervención social son desde lo colectivo… ¡Ahora que nos encontramos, no nos soltemos! SomoS parte de una comunidad profesional más amplia y desde lo ético, un elemento a relevar es que el juicio profesional, se encuentra iluminado desde el acervo histórico de la profesión, desde los referentes constituidos por la comunidad profesional de la que se forma parte, pero, éste no puede ser comparado con la aplicación mecánica de una regla (Ladriere, 1997). En el ejercicio profesional, el juicio moral debe, ciertamente, inspirarse en normas morales disponibles, como sería el código de ética, pero no excusa del ejercicio racional de la reflexión de dicha norma en la particularidad. ¡¡¡La reflexión es entonces necesaria!!!CUARTA TRAMA: NUEVAS MIRADAS. A partir del doctorado en trabajo social que estoy cursando, se han abierto mis ojos y ensanchado la mirada paradigmática incorporando nuevas perspectivas, respondiendo así a la sugerente invitación de María Eugenia Hermida (2020) de habitar un trabajo social otro. Estas son la mirada intercultural; la mirada feminista; la mirada decolonial, “situarnos desde el locus de enunciación de la crítica pos/ des colonial y feminista del sur, nos ofrece algunas chances más para concebir, gestar y parir esas alternativas urgentes e in-surgentes” (Walsh, 2017) En Hermida (2020, p.102).Cuestiones que intento aprehender, ampliando el horizonte del trabajo social por mí conocido, permitiendo incomodarme, pensado que lo vivido en estos más de treinta años de trabajo social en mi cuerpo, aún se construye y reconstruye, buscando las huellas que emergen de estas nuevas miradas, que me permitirán conocer un trabajo social que también he construido desde la ausencia.
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EDUCAÇÃO PARA ALÉM DAS ESTRUTURAS CONVENCIONAIS NA INTERVENÇÃO PROFISSIONAL
Camila da Silva de Sá1
1 - Faculdade Paulista de Serviço Social de São Caetano do Sul.
O presente artigo busca analisar a importância da educação ao longo do século XX para a sociedade brasileira, bem como a importância da dimensão socioeducativa no Serviço Social, evidenciando a gênese deste processo e suas intencionalidades, em que se associava aos preceitos de uma cultura dominante numa concepção psicologizante dos indivíduos e das expressões da questão social (ABREU, 2002, p. 84). Em sua gênese o Serviço Social era fortemente influenciado por bases conservadoras, pela Igreja sob a ótica da ajuda, e pelo Estado na perspectiva do controle, sempre partindo de uma tentativa de homogeneizar a população pobre para se ajustar as regras sociais e aos interesses do capital. Analisa-se as ações educativas utilizadas como ferramentas de intervenção na gênese do Serviço Social no Brasil como estratégias para atingir os objetivos e interesses do Estado. Revelando como historicamente foi construída na profissão a dimensão socioeducativa. Identifica-se os momentos históricos que elevam os debates na categoria profissional, e permeiam as construções e desdobramentos em que se dá o Serviço Social. Para tanto, fundamenta-se esta análise com intermédio da obra da autora Marina Maciel Abreu com a sua publicação “Serviço Social e a Organização da Cultura: Perfis pedagógicos da prática profissional” e Maria Ozanira da Silva e Silva “O Serviço Social e o Popular: Resgate Teórico-metodológico do Projeto Profissional de Ruptura”. Analisa-se o papel da escola tradicional como difusora dos conhecimentos acumulados pela humanidade, tendo o professor a responsabilidade de transmiti-lo, e os alunos a tarefa de absorvê-lo (SAVIANI, 2018, p. 05-06). Neste sentido, questiona-se o papel do Serviço Social no processo formativo que rompe com o paradigma educacional. Para compreender melhor esta colocação, faz-se uso de referenciais teóricos que contribuem substancialmente para contextualizar o entendimento sobre o que representa a educação e os momentos históricos que permeiam esta política no século XX, através do autor Dermeval Saviani com a publicação “Escola e Democracia e Educação: Do Senso Comum à Consciência Filosófica”. Ainda, a fim de criar uma correlação entre a prática da educação crítica a qual Saviani aborda, com a dimensão educativa no Serviço Social recorre-se à publicação, “Serviço Social na Educação” da autora Sarita Amaro. O referencial teórico é de suma importância, pois possibilita uma visão totalizante da realidade, e contribui para a apreensão dos aspectos que envolvem as atribuições do Serviço Social na educação como um direito garantido constitucionalmente, bem como uma política social. Entende-se que ambos autores contribuem imensamente para uma análise crítica dos processos envolvendo a educação no Brasil e o pensamento crítico frente aos embates e contradições presentes na sociedade. Neste sentido, apresenta-se as possibilidades de construção dos processos formativos em diferentes espaços ocupacionais da profissão, bem como a importância da dimensão socioeducativa do Serviço Social para a materialização do Projeto Ético-Político do Serviço Social. Cabe salientar que a respeito dos prejuízos causados pela pandemia de COVID 19, na economia, na saúde pública e na vida em sociedade como um todo, a área da educação também foi muito afetada o que levou ao aprimoramento ou mesmo o desenvolvimento de novas formas de ensino, muitas vezes precárias, a fim de manter instituições educacionais e empregos, além de seguir com os conteúdos e evitar mais atrasos ao ano letivo, o que denotou a intensificação dos abismos sociais a respeito dos acessos da população mais carente às tecnologias. É de grande importância entender em que ponto isto se relaciona com as intervenções que o Serviço Social se propõe a fazer no âmbito da dimensão educativa, de que modo os eventos da pandemia de COVID 19 ecoam sobre a necessidade de uma atuação para além do tradicional. Os caminhos traçados a partir da COVID 19 fazem refletir em relação às mudanças estruturais e de hábitos, mas principalmente no pensar a Educação em diversos espaços da sociedade com propósito para além do ensino básico ou profissionalizante. Amaro (2012, p. 107) dirá que é através de uma análise crítica que vislumbramos a transformação da realidade, a partir de uma proposta emancipatória de caráter político-pedagógico que visa o autoconhecimento e liberdade do sujeito para que este se reconheça implicado no exercício da cidadania. Neste ponto, cita-se Saviani que corrobora com Amaro, pois menciona a hegemonia de determinadas abordagens no campo pedagógico, e deixa implícito que a intencionalidade da atuação depende não do consenso, mas sim de travar uma luta na contramão do que está posto, “Trata-se, portanto, de lutar também no campo pedagógico para fazer prevalecer os interesses até agora não dominantes. E esta luta não parte do consenso, mas do dissenso” (SAVIANI, 2018, p. 60). É através da prática social que se torna possível transformar as relações de produção e construir uma sociedade justa. O método de pesquisa que orienta o presente estudo tem como perspectiva o materialismo histórico-dialético. Compreende-se que as relações sociais são fruto de um processo histórico e social, e a teoria crítica possibilita uma visão mais totalizante na medida em que se aproxima da realidade. Entende-se que o que se deseja alcançar por intermédio da educação é criar condições que potencializam e movimentam os indivíduos nas diferentes esferas da vida social e comunitária (MORIN, 2003 apud AMARO, 2012, p. 104). Portanto, pensar o Serviço Social do ponto de vista das crises econômicas cada vez mais frequentes, e de desmonte dos direitos sociais é um exercício contínuo e essencial em busca de uma sociedade que priorize os direitos humanos e a justiça social frente às crescentes desigualdades de acessos e direitos.
Esta ponencia se deriva del proyecto de investigación teórico El intelectual orgánico y el profesional del Trabajo social: Los aportes de Antonio Gramsci, proyecto realizado entre 2020 y 2021 y el cual contó con el financiamiento de la Universidad Industrial de Santander.El proyecto de investigación exploró los posibles aportes del pensamiento de Antonio Gramsci a la configuración de un nuevo proyecto ético-político para el trabajo social, que en el proyecto se denomina tentativamente «trabajo social crítico y emancipatorio» (en adelante, TSCE). El diálogo entre Gramsci y el proyecto ético-político del trabajo social se abordó atendiendo al siguiente orden: una fundamentación antropológica para el trabajo social; el papel que juega la ideología en el proyecto éticopolítico; el rol de la hegemonía en la construcción de un TSCE; la función que desempeña la profesión y el profesional en la disputa del sentido común de la sociedad; el rol del intelectual orgánico que debe cumplir el profesional del trabajo social, y finalmente, se plantearon algunas relaciones entre la educación en Gramsci y el trabajo social.Tras el renacer que ha experimentado el pensamiento del italiano Antonio Gramsci en las últimas décadas, especialmente a partir de las relecturas de Ernesto Laclau y de Chantal Mouffe; el surgimiento del partido Podemos en España, y la fuerza que tomó la izquierda latinoamericana en la primera década del siglo xxi, la cual inició su declive con la muerte de Hugo Chávez y con la caída internacional de los precios del petróleo en el año 2013, marco en el cual, la presente investigación exploró los aportes que el pensamiento del intelectual italiano puede hacer a la disciplina-profesión del trabajo social. Si bien las relaciones entre Gramsci y el trabajo social se han planteado escuetamente en escuelas como las chilenas o brasileras, en Colombia ese diálogo estaba pendiente.La investigación exploró cómo categorías gramscianas como ideología, hegemonía, sentido común, intelectual orgánico y tradicional, lectura de la educación, etc., pueden contribuir a la reconfiguración de un proyecto ético-político de la disciplina y de un trabajo social nuevo que como ya se enunció en este resumen, hemos denominado «trabajo social crítico y emancipatorio» (TSCE).Desde este punto de vista, se plantea que la filosofía de la praxis de Antonio Gramsci aplicada al trabajo social no solo supera ciertas limitaciones del marxismo estándar, sino que ofrece nuevas herramientas a los(as) trabajadores(as) sociales para su quehacer y su labor de intervención social. Igualmente, esta apuesta gramsciana implica un llamado a la necesidad de que la profesión supere su complejo de subalternidad epistémica frente a otras ciencias sociales, a la vez que politiza la disciplina poniéndola al servicio de la transformación y el cambio social.La investigación se ha llevado adelante revisando la inacabada, fragmentaria y dispersa obra de Gramsci, buscando una lectura integral y sintética de esta, interpretando y confrontando sus contenidos con las investigaciones en torno al proyecto ético-político del trabajo social, para así determinar los posibles aportes del pensamiento gramsciano a la disciplina. Es, por esto mismo, una investigación teórica y filosófica, que busca esclarecer rutas para la praxis.Dada la vastedad de los resultados de la investigación, a efectos de la ponencia, me propongo presentar lo relacionado con la Educación en Gramsci y el Trabajo social, a partir del capítulo de libro de mi autoría en el libro Gramsci y el Trabajo social. Elementos para un diálogo pendiente, recientemente editado por la Universidad Industrial de Santander.La ponencia presentará la reflexiones propuestas por Gramsci que desafían comprensiones binarias y jerarquizadas en occidente y proponen una mirada dialéctica que devela las tensiones e interdependencias existentes entre ellas. Por su parte, el trabajo social como profesión y como disciplina emergente ha construido su identidad en medio de dualidades en tensión; sin duda alguna, la más incidente de ellas es la dialéctica entre teoría y práctica. No obstante, en correlación con la propuesta de Gramsci, resulta pertinente indicar otras disyuntivas que suelen leerse en occidente como opuestas y entre las cuales configura su quehacer el profesional de trabajo social: individuo-colectivo, conocimiento intelectual-popular, material-cultural, público-privado, pensar-sentir, macro-micro, histórico-cotidiano. La mirada crítica a estas tensiones, que como anoté previamente, además de binarias devienen jerarquizadas, a partir de la episteme de «lo mismo» (Amorós, 1985; Fernández, 1994), reproduce la subordinación de las categorías feminizadas y no hegemónicas: práctica, cultura, privado, colectivo, popular, sentir, micro, cotidiano.Sin perder de vista esta mirada epistémica, me propongo presentar el planteamiento que hace Gramsci respecto de la educación, y, a partir de este, hilvanar potenciales conexiones con la praxis profesional del trabajo social. Desarrollaré la ponencia a partir de tres reflexiones: en primera instancia, la relación instrucción-formación y su vínculo con la dimensión formativa del proyecto ético-político de la profesión; en segunda instancia, la correlación entre maestro-alumno, y entre saber especializado y saber popular, y desde allí el desarrollo metodológico participativo que caracteriza el TSCE. Finalmente, plantearé la tensión saber-sentir y la consecuente superación del intelectualismo que permite avanzar a nuevas formas de comprensión de la realidad, en las que la vivencia recobra un valor fundamental, donde la vida cotidiana se concibe como el locus de las transformaciones sociales.
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Politizar las emociones en la práctica de trabajo social
Las emociones han tenido una presencia significativa en el trabajo social, de manera implícita o explícita y desde distintos enfoques teóricos se alude a ellas cuando se habla de intervención. Para Healy las emociones son el núcleo de la práctica del trabajo social y afirma, con base en Howe, que “[…] en gran medida el trabajo social trata de ayudar a los usuarios y clientes del servicio a sentir que tienen el control de sus vidas, a ser capaces de regular sus emociones y a conseguir una buena salud emocional.” (Howe 2008, 8, citado en Healy 2016, 181). Por su parte, en una perspectiva antagónica a la anterior, Oliva (2015) enfatiza que los procesos de intervención adquieren su carácter de proceso en tanto las técnicas y los procedimientos metodológicos se sitúan en relaciones sociales y en situaciones concretas de la vida cotidiana. De esta manera, es necesario identificar y comprender las particularidades (visiones, posicionamientos, recursos e intereses) de los distintos actores en la intervención y las relaciones entre ellos. Para Oliva (2003) los vínculos constituyen un recurso que se genera a partir de ideas, cuestiones emotivas, posiciones profesionales, políticas, religiosas, etc., y parte importante del quehacer profesional es movilizar dichos vínculos. Actualmente podemos observar distintos acercamientos conceptuales que vinculan las emociones con el trabajo social. Quizá el más dominante de ellos sea el que defiende la premisa de que el trabajo social tiene una función terapéutica (López y Camps 2020; López-Davalillo 2021; Ituarte 2016) basada en el humanismo relacional (López-Davalillo 2021). Desde estas tendencias, se considera apropiado que el trabajador social realice funciones de acompañamiento -a través de grupos de autoayuda- a personas en duelo por diferentes tipos de pérdidas, evitando así que éste se convierta en algo patológico (Ruiz 2021). En un sentido similar, hay quienes apuestan a que las personas desarrollen —mediante la intervención de trabajadores sociales— una dimensión afectiva cultivada a través de técnicas de desarrollo humano, inteligencia social y emocional (Hernández y Sánchez, 2008). Con lo anterior se pretende superar el malestar emocional que producen algunas problemáticas sociales, de ahí la importancia de la intervención terapéutica en trabajo social (Ituarte 2016)En un sentido similar al anterior, Puig (2016), propone transitar de la intervención social a una intervención cuidada en la que los trabajadores sociales contribuyan a la constitución de una cultura del cuidado, basada en el trípode: cuidar, cuidarse y ser cuidado. Y en otros trabajos destaca la confianza como elemento fundamental de la creación de vínculos entre trabajadores sociales y “clientes”[1] (Puig 2008). Por su parte, Millán-Franco, Orgambídez, Domínguez y Martínez (2020) consideran que la inteligencia emocional es una dimensión que debería tener mayor peso en la formación de trabajo social ya que podría aumentar la felicidad y calidad de vida de los estudiantes. Por ello, estos mismos autores resaltan la importancia de hacer talleres en los que los estudiantes escriban y reflexionen en torno a sus estados emocionales, así como la regulación de éstos a través de juegos de roles (Millán-Franco, Orgambídez, Domínguez et al. 2021). De hecho, en algunas universidades europeas se está planteando que la inteligencia emocional debiera ser una competencia transversal en las mallas curriculares. Por un lado, para cumplir con lo acordado en el Espacio Europeo de la Enseñanza Superior de establecer un modelo de aprendizaje centrado en los estudiantes y, por otro lado, para empatar con un enfoque pedagógico en el que se fomente aprender a convivir y aprender a ser (Lirio y Medina 2021). En lo relativo a Latinoamérica, en algunas regiones se considera que lo emocional y lo espiritual son asignaturas pendientes en la formación en trabajo social (Giménez, Pavón y Rico 2014). Otras aproximaciones consideran a las emociones como efecto en la subjetividad de los profesionales, derivado de la complejidad de las problemáticas y del funcionamiento burocrático en que se insertan. Dentro de este bloque podemos mencionar el estudio del impacto emocional en la práctica en trabajadores sociales que atienden el sufrimiento social (Casillas 2018). Así como el desgaste por empatía que éstos padecen y cómo se trata de superar esta situación a través de mecanismos paliativos basados en el autoconocimiento y el autocuidado personal y profesional (Cuartero 2018). A veces, se hace énfasis en que los profesionales que trabajan con enfermos terminales experimentan de manera simultánea, tristeza, depresión y orgullo (Cerros 2016). O miedo, incertidumbre, tristeza y enojo en los procesos de restablecimiento de derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (Zuleta y Zapata 2021). Por su parte, Sepúlveda y Mancinas (2021) documentaron que las disonancias entre los principios éticos de las trabajadoras sociales y los intereses institucionales durante el proceso de intervención, generaba en ellas frustración. Dentro de los acercamientos más críticos, podemos mencionar aquellas propuestas que convocan a los profesionales del trabajo social a entender las emociones desde una perspectiva sociopolítica para modificar visiones estigmatizantes de algunos colectivos (Arroyo y Soto 2013). Considerando que la intervención/investigación constituye de cierta manera un compromiso político que se concreta en una epistemología que no separa lo político y lo personal, ni el pensamiento y la emoción de los sujetos (Pérez y Osornio 2021). En este sentido, los trabajadores sociales tendrían que tensionar aquellos criterios gerenciales en la implementación de políticas sociales que están reduciendo el soporte profesional a la clasificación y escrutinio de las conductas familiares y a tratar de resarcir las “fallas” de estas últimas a través de consejos de carácter emocional o moral (Rogowski 2011; Mancinas y Rodríguez-Otero 2019; Mancinas y Meza 2020). Bajo los enfoques críticos, la emocionalidad de los profesionales de trabajo social no es un rasgo individual ni volitivo, sino resultado de las contradicciones entre la ética personal y profesional con el ethos institucional (Sepúlveda y Mancinas 2021). Es la síntesis de la complejidad de las problemáticas atendidas —que conllevan sufrimiento— con los limitados recursos institucionales y con jornadas laborales extenuantes (Cerros 2016). Es dentro de este último tipo de acercamientos que quiero situar el presente trabajo, que tiene como objetivo plantear una narrativa colectiva y política de las emociones para el trabajo social, considerando que las emociones son siempre sociales y culturales. En este sentido, discuto que las emociones en el trabajo social son transversales a su práctica y a su historia, están asociadas a los modos de producción, tienen un carácter histórico y pueden ser politizadas. [1] Entrecomillado mío.
16:00 - 18:00
Eje 9.- Ponencias presenciales
9. Espacio ocupacional de Trabajo Social
#073 |
“La práctica reflexiva en Trabajo social, reconocimiento de eventos críticos en el quehacer profesional, para la construcción disciplinar”
Paula Leiva Sandoval1
1 - Universidad de las Américas (Chile) Universidad Rovira i Virgili (España).
Los y las profesionales del Trabajo Social, desarrollan su quehacer, la mayoría de las ocasiones, en condiciones de alta exigibilidad y demanda profesional. Sin duda, las situaciones y problemáticas que deben atender se caracterizan por ser complejas, dinámicas y multidimensionales, lo que requiere que dichos profesionales, desplieguen habilidades y capacidades para entregar una pronta respuesta a los diversos requerimientos, que se plantean en los contextos institucionales. Esta inmediatez requerida para las respuestas, junto a la exigencia de resultados óptimos en un corto plazo, hace que los profesionales cuentan con muy pocos espacios y tiempo para generar dichas respuestas, lo que dificulta el proceso de toma de decisiones, y la elaboración de juicios profesionales, que se desprendan de una debida profundización de los problemas sociales que se atienden, disminuyendo las posibilidades de reflexionar la práctica o el quehacer profesional, ejercicio que pudiera realizarse de manera individual, como también colectivamente junto a otros profesionales, lo que enriquecería la comprensión social de los diversos fenómenos y otorgaría nuevas miradas y perspectivas para aproximarse e intervenir la realidad social.Esto último, da cuenta de una tensión permanente en el Trabajo Social, que revisa, replantea y cuestiona permanentemente su praxis social, es decir, la conexión entre teoría y práctica, que se devela luego de reflexionar el quehacer.En esta misma línea, se considera fundamental, por tanto, que los y las profesionales dispongan formalmente de espacios para la reflexión de la acción, no sólo para el desarrollo de intervenciones pertinentes y debidamente situadas, sino también, para disponerse a la generación de conocimiento, que provenga de la práctica. Es así como, la reflexión del quehacer favorece la capacidad de explorar nuevas rutas para la actuación profesional, especialmente si nos enfrentamos a dificultades o situaciones inesperadas o bien “eventos críticos”, que nos desafían a desplegar nuevas y mejores estrategias y conseguir los resultados esperados y transformar la realidad social.Lo planteado permite afirmar que los eventos críticos, tales como las situaciones de conflicto, los acierto y errores, entre otros acontecimientos que surgen en la actuación profesional y la problematización de estos hechos, por parte de los profesionales y los equipos institucionales, favorecen el surgimiento de nuevo conocimiento, tanto disciplinar como interdisciplinar. Asimismo, se puede señalar, que dichas situaciones complejas, que ponen en tensión la actuación profesional, se constituyen en una oportunidad de aprendizaje y mejora, siempre y cuando los profesionales y/o las instituciones, las hagan consiente, disponiendo de espacios para la reflexión del hacer, de tal forma de reconocer aquellos eventos críticos, que afectan la actuación profesional y que sólo pueden ser reconsiderados, generando nuevos aprendizajes y nuevas rutas para la intervención, siempre y cuando la reflexión esté concebida como un ejercicio permanente.Paradojalmente, el hecho que los profesionales dispongan de tiempos y espacios para la reflexión, es una condición a veces esquiva, especialmente en un contexto social y económico marcado por el modelo neoliberal, que incide en que las sociedades actuales, se caractericen por la inmediatez de las interacciones;afectando de manera importante las posibilidades de reflexión, constituyendo a estos espacios, en instancias de verdadera resistencia, para sobrellevar la carga laboral y otorgarle sentido a la actuación profesional. En otras palabras, se hace necesario que los y las profesionales, exijan y se dispongan a contar con espacios para la reflexión del quehacer, aún cuando en ocasiones, esto pueda ser considerado como una pérdida de tiempo o una acción innecesaria.Todo lo anterior, forma parte de las primeras aproximaciones realizadas en el marco de una investigación de carácter cualitativo de tipo descriptivo, de estudios doctorales en Trabajo Social, que cursa la autora, en la Universidad Rovira i Virgili, planteándose el propósito de reconocer e identificar cuáles son los espacios de reflexión del quehacer profesional que disponen los y las trabajadores sociales, que se desempeñan en la intervención social directa y cuáles son los temas que surgen de dicha reflexión.Esta ponencia, presenta los resultados parciales de la primera fase de dicha investigación, vale decir la revisión documental de las bases teóricas y conceptuales para profundizar en los conceptos de prácticas reflexivas, actuación profesional, eventos críticos, entre otros y el levantamiento de antecedentes y conocimientos desarrollados en el tema. Adicionalmente, se presentarán algunas consideraciones metodológicas, que guían la investigación, la que se centra en la narrativas de los y las profesionales, por lo que se presentarán las primeras aproximaciones a las opiniones de los profesionales, para dar cuenta de manera preliminar, de los sentidos que las personas le atribuyen a su hacer, ser y estar en la intervención social, a partir de los imaginarios de los profesionales, sus cuestionamientos e inquietudes, que surgen desde el ejercicio de la práctica. Interrogantes que son el punto central de la investigación, lo que ya es en sí, un ejercicio reflexivo que aporta al desarrollo de intervenciones pertinentes, que desafían a desplegar nuevas y mejores estrategias, conseguir los resultados esperados y transformar la realidad social.
#482 |
Articulación de la agenda neo-liberal y la neo-conservadora en la cuestión social: tensiones y desafíos para los proyectos profesionales críticos.
En el contexto de globalización del capital financiero y de la política y subjetividad neoliberal se ha profundizado la patologización, psicologización y moralización de la “cuestión social” con repercusiones para la política social y los ámbitos de formación, colegiación e intervención del trabajo social. Las consecuencias de los altos niveles de desigualdad social en la salud física y mental, sumado a los intereses de acumulación de capital del complejo médico industrial, han exponenciado la presencia del trabajo social en el campo de la salud, propiciando que en algunos países de la región de América Latina se hayan tomado acciones para intentar mover el trabajo social del campo de las ciencias sociales al campo exclusivo de la salud. Por otra parte, la agenda neoliberal en el campo político coincide con los intereses del neoconservadurismo y el fundamentalismo religioso de fomentar un discurso individualista de los derechos humanos en los cuales algunos derechos civiles y políticos tienen supremacía sobre los derechos colectivos, económicos, laborales y sociales. Como consecuencia, presenciamos con gran preocupación el debilitamiento de la democracia y el retroceso en derechos, particularmente para las mujeres y las comunidades sexodiversas y el ataque a grupos y colegios profesionales que se expresen a favor de la defensa, exigibilidad y radicalización de los derechos humanos. El derecho a la salud y a la educación han sido socavados por la privatización de los derechos sociales, a la vez que se promueve la profesión fuera del campo de lo social. Mientras, los derechos sexuales y los derechos reproductivos se ven hoy amenazados por la influencia del sector religioso fundamentalista en los procesos eleccionarios y legislativos. En respuesta, se reorganiza la resistencia mediante movimientos sociales que incorporan una visión anti-capitalista, anti-patriarcal, antirracistas y decoloniales. En el caso de Puerto Rico, el Colegio de Profesionales del Trabajo Social (CPTSPR) ha sido blanco de ataque de sectores interesados en un trabajo social liberal, de corte neoconservador y vinculado a la salud mental como campo principal de intervención. En nombre de la libertad de expresión y asociación se combate la colegiación compulsoria, los principios éticos y la regulación colectiva de la profesión y su vínculo multi-inter-transdisciplinario en el amplio campo de las ciencias sociales. Desde hace más de una década el CPTSPR ha procurado consolidar un proyecto profesional ético-político cónsono los principios de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la socialización de la riqueza socialmente construida, la equidad, la inclusión y la justicia social. Además, ha acompañado movimientos sociales cónsonos con estos principios. Sin embargo, estos principios se ven socavados por intereses de diversa índole que tienen en común encontrar su espacio laboral en un ejercicio liberal y empresarial de la profesión sin vínculos a la regulación colectiva ni a los principios éticos de la profesión. Ciertamente, no es un fenómeno exclusivamente vinculado al individualismo profesional, sino que tiene sus raíces en la cuestión social, particularmente el desmantelamiento del Estado Benefactor, la focalización de las políticas sociales y la precarización de las condiciones laborales, que empujan a la configuración de un llamado nuevo trabajo social para el Siglo XXI, en el que el o la profesional se re-inventa con competencias empresariales y de mercadeo digital para ofertarse como profesional de la salud mental, el coaching ejecutivo, la investigación forense y la consultoría. Además, en el cual se proliferan los programas de especialidad en el campo clínico y la práctica privada o independiente de la profesión. En este contexto, adquiere mayor sentido para algunos sectores la asociatividad a grupos con intereses similares que a colegios profesionales reguladores del ejercicio profesional y defensores de los derechos de ciudadanía. En el caso de Puerto Rico, esto se complica aún más por la relación colonial y la imposición del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica medidas draconianas de austeridad negociadas por una Junta de Control Fiscal para el pago de una deuda ilegal que ha precarizado de manera dramática las provisión de servicios sociales esenciales y las condiciones laborales de la clase trabajadora. A partir de la experiencia del trabajo social en Puerto Rico, procuramos analizar los retos que se presentan ante las nuevas configuraciones de la profesión, así como la relación entre los intereses de sectores neoconservadores, fundamentalistas y liberales con la política neoliberal y las expresiones actuales de la cuestión social y su psicologización y moralización. Además, plantear algunas reflexiones para el futuro de los proyectos profesionales ético-políticos críticos, particularmente respecto de las áreas de formación, colegiación, investigación y educación continuada. Así como, la importancia de incorporar la educación con perspectiva de género y de teorías críticas y de enfoque en derechos humanos, el reconocimiento de la profesión como esencial, la protección de la colegiación y la formulación de proyectos de ley que garanticen mejores condiciones laborales. NOTA: Otro posible eje temático es el 1: Mundialización, Estados Nacionales y procesos de reforma.
#506 |
Reconfiguraciones en la profesión del Trabajo Social a partir del impacto de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (LFFP) en las políticas sociales en Costa Rica.
Esta ponencia tiene como finalidad debatir acerca del papel que cumple la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas en relación con el deterioro de la política social y las implicaciones en las condiciones laborales del Trabajo Social en Costa Rica. Se busca dar respuesta a algunas interrogantes generadoras o inquietudes que han surgido producto de la experiencia profesional y académica. Este artículo es producto de una investigación avalada por la Unidad de Investigación del Colegio de personas Trabajadoras Sociales de Costa Rica, que están desarrollando las ponentes.Para contextualizar se parte de que en el año 2018 se aprobó en Costa Rica Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Publicas 9635 para enfrentar el problema del creciente déficit fiscal y el endeudamiento que tiene el Estado costarricense. El denominado “plan fiscal” sigue siendo parte de la red de protección de la evasión y elusión fiscal de los grandes capitales transnacionales y élites empresariales del país. Se trata de una política fiscal dirigida principalmente para el fortalecimiento de un sistema tributario regresivo e injusto. Tal como lo plantea la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2020), se estima que la región latinoamericana perdió 325.000 millones de dólares, esto es equivalente al 6,1% del PIBen 2018 por incumplimiento tributario. La evasión del impuesto sobre la renta corporativa en la región es especialmente aguda. Los sistemas tributarios en algunos países generan menos de 50% de los ingresos por concepto de este impuesto que en teoría deberían generar, lo que resulta en brechas tributarias de entre 0,7% del PIB y 5,3% del PIB, según la misma CEPAL. Este contexto ha generado una baja histórica en la inversión en la política social, con las diferencias en cada país, pero que se trata de la continuidad estructural en la región de su baja respuesta ante las manifestaciones de la cuestión social. Tal como lo plantea Boron (2003), desde el discurso del déficil fiscal se oculta la verdadera razón de los problemas fiscales de los Estados de América Latina lo cual, “no se origina en la desmesura del gasto sino en la crónica incapacidad de nuestros gobiernos para expandir sus ingresos por la vía tributaria” (Boron, 2003, p.34). La vía tributaria ha estado fundada en una estructura regresiva no gravando al capital, a las ganancias y la riqueza, ya que directamente “el grueso de los ingresos fiscales proviene de impuestos al consumo, el trabajo y el comercio” (Boron, 2003, p.35). El desequilibrio fiscal en Costa Rica fue instrumentalizado para reducir aún más el gasto social, se trata de la ortodoxia neoliberal que mediante los tecnócratas insertos en el aparato estatal dictan políticas que trasladan la crisis a la población trabajadora. La Ley de Fortalecimientos de las Finanzas Públicas no solamente es una política tributaria, incluye dos Títulos: uno sobre la regla fiscal y otro es una reforma del empleo público. Por ende, implica una transformación respecto a la inversión en gasto social por parte del Estado y modificaciones a las condiciones laborales de la clase trabajadora que labora dentro del aparato estatal. En el caso de las profesionales en Trabajo Social, esto genera cambios significativos en dos niveles: por un lado, una reducción de contratación en programas sociales y por otras reconfiguraciones del espacio de actuación profesional, ya que en Costa Rica de acuerdo con el Informe de la consulta de condiciones laborales de las personas profesionales en Trabajo Social 2021, el 80% de las personas profesionales en Trabajo Social tienen como empleador el sector público. Las políticas sociales son desfinanciadas, deterioradas y precarizadas, ya que se determina una contención de la inversión social producto del cumplimiento de la “sostenibilidad fiscal”. Asimismo, se despoja de un conjunto de derechos obtenidos mediante la lucha social y que son vistos como privilegios por economistas neoliberales, entre los que destacan: dedicación exclusiva, pago de carrera profesional, cesantía, anualidades, a su vez los condiciones a procesos de evaluación caracterizados por la medición cuantitativa de los procesos de trabajo, a fin de cumplir con “eficiencia y eficacia” necesaria para la disciplina fiscal del país. Por eso, se pretende realizar una breve referencia a las principales transformaciones experimentados por el Estado costarricense en el neoliberalismo, como contexto para explicar el origen de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Posteriormente se hará un balance de avances y retrocesos en las políticas sociales a partir de la década de los 70, y su relación con las condiciones laborales del Trabajo Social. De modo que, se obtengan los datos para un análisis comparativo entre un grupo de profesionales que ingresaron antes de la Ley de Fortalecimiento de Finanzas Públicas y posterior a su implementación con el objetivo de captar algunos cambios como: formas de contratación, salario (base e incentivos laborales), recarga laboral, tipos de evaluación, recursos de las políticas sociales, ampliación o reducción de los programas sociales, mecanismos de implementación de las políticas sociales, entre otros. Bibliografía Boron, A., (2003). Estado, capitalismo y democracia en América Latina. CLACSO.Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2020). Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe. La política fiscal ante la crisis derivada de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19). Naciones Unidas http://hdl.handle.net/11362/45730Sánchez, M. (2022). Informe de la consulta de condiciones laborales de las personas profesionales en Trabajo Social 2021. Colegio de Trabajadores Sociales de Costa Rica.
#527 |
“Questão Social” e Saúde: Notas sobre o trabalho do Assistente Social no âmbito hospitalar
O presente artigo teve como objeto de estudo a atuação profissional do Assistente Social no âmbito da saúde, especificamente na área hospitalar, e consistiu em um relato de experiência proveniente da vivência enquanto assistente social residente multiprofissional do Programa de Saúde do Adulto e do Idoso (SAI). Foi pensado devido a identificação da necessidade de explicitar o trabalho do Serviço Social dentro do campo da saúde, em que se deu um direcionamento voltado ao exercício profissional no hospital, através do entendimento e intervenção da profissão no processo de saúde/doença dos usuários, assim como suas contribuições. Teve como objetivo geral refletir acerca do trabalho desenvolvido pelo Serviço Social do Hospital Universitário da Universidade Federal de Sergipe (HU/UFS), de Aracaju/SE, a sua atuação frente as múltiplas expressões da questão social na saúde, com ênfase nos usuários que possuem Doenças Crônicas Não Transmissíveis (DCNT), os objetivos específicos foram compreender de que forma os Determinantes Sociais da Saúde (DSS) influenciam na atuação, elucidação e viabilização de direitos dos usuários interno e externo à unidade hospitalar, assim como abordar os principais entraves na efetivação do exercício profissional. O trabalho foi delimitado há um cenário de atuação, a Clínica Médica I (CMI) que lida sobretudo com Doenças Crônicas Não Transmissíveis e diagnósticos que estão sob investigação. Na CMI, foi possível identificar algumas das principais demandas relacionadas aos usuários doentes crônicos apresentadas ao serviço social, através do acolhimento e da escuta qualificada. As doenças crônicas vêm apresentando um aumento significativo em nível global e são a principal causa de morbidade e mortalidade, segundo Brasil (2019) baseado em estimativas da Organização Mundial da Saúde (OMS) as DCNT são responsáveis por 71% das 57 milhões de mortes em 2016, no Brasil no mesmo ano o percentual é de 74% do total de óbitos. Abordar o entendimento dessas doenças como um fenômeno global que tem base em uma série de fatores da realidade conjuntural atual é imprescindível para a atuação do assistente social que trabalha frente esse processo de adoecimento que atinge os usuários do Sistema Único de Saúde (SUS). Dentro do recorte social de promoção a saúde, entende-se o desenvolvimento de doenças crônicas à uma nítida assimilação aos Determinantes Sociais de Saúde (DSS) e Iniquidades Sociais, visto que para além das predisposições genéticas estão associadas também a hábitos saudáveis, fatores como alimentação, atividade física, lazer, trabalho, estes que estão intimamente ligados a condições socioeconômicas (BRASIL, 2005). O artigo teve como fundamentação teórico metodológica o materialismo histórico-dialético. O processo de desenvolvimento deste relato de experiência foi realizado através dos instrumentais: entrevista social, discussões multiprofissionais, observações e registro de campo em que se pode experenciar o exercício profissional e assim analisar e refletir acerca da dinâmica de trabalho com usuários internados, sendo usada a técnica da observação participante. Destaca-se que para realizar esse estudo foram utilizadas referências bibliográficas, artigos, livros, leis, resoluções, entre outros, referentes a temática, essenciais no processo de fundamentação do relato. Percebeu-se no decorrer do trabalho dificuldades referentes ao acesso dos usuários à serviços da rede básica de saúde, dúvidas acerca da Seguridade Social, e formas de acesso a cada política que a compõe, assim como não conhecimento acerca do fluxo para acesso ao Centro de Atenção à Saúde de Sergipe (CASE) órgão responsável pela dispensação de medicamentos essenciais no estado. Um dos instrumentos facilitadores no processo de elucidação das possibilidades dentro do SUS de maneira mais didática foi a Carta dos Direitos dos Usuários da Saúde. A conjuntura de inserção na residência foi especialmente complicada dado a pandemia e todas as reverberações que esta vêm causando na sociedade, que impactou sobretudo no desenvolvimento dos serviços públicos de saúde, com redução dos níveis de atendimento a essa população assistida de maneira continuada em suas Unidades Básicas de Atenção à Saúde, e significativos riscos aos usuários com DCNT, conforme Malta et al. (2021, p. 2834) “Houve reorganização ou descontinuação de serviços de saúde de rotina, com interrupção da assistência a pessoas em tratamento de doenças como câncer, doenças cardiovasculares e diabetes.”, situação essa que foi trazida pelos usuários internados no relato das suas dificuldades na saúde. E no âmbito hospitalar houve dificuldade em lidar com a redução de contato com a rede de apoio do usuário, atores importantes para desenvolvimento de sua saúde, visto que devido as normas de distanciamento do COVID-19, tanto o acesso a acompanhante quanto a visitas foram limitadas e restritas. Pode-se refletir sobre a atuação enquanto assistente social sob uma perspectiva crítica a qual não se restringe na mera execução da política, mas no entendimento de todo o processo que engloba a saúde/doença, adentrando as especificidades do grupo específico que foi abordado, construindo possibilidades em conjunto com o usuário e equipe de assistência para melhora do seu quadro de saúde. Dos entraves que se colocam além do fazer profissional na saúde propriamente, lidamos com problemas no âmbito da Previdência Social em seu equipamento INSS, em que os usuários relatam as dificuldades de acesso tanto digital quanto telefônico, fator atrelado a longas filas de espera de atendimentos e perícias acabam sendo um fator prejudicial àqueles que buscam o resguardo de seu direito em um momento de adoecimento, por meio do auxílio-doença e BPC. Na articulação em redes é possível visualizar as falhas do sistema no que se refere recursos materiais e humanos para sanar o acompanhamento e monitoramento continuado aos usuários contra referenciados à rede de atenção básica, que apresenta um quadro reduzido de pessoal e material para assumir as demandas contrarreferênciadas. Conclui-se que há muito que se construir para a efetivação e consolidação de um SUS de excelência em sua materialização e no decorrer dos processos foram enfrentadas uma série de limitações a atuação profissional, mas para além dos percalços foram também pensadas estratégias diárias que em conjunto com profissionais em um trabalho interdisciplinar se configurou em caráter efetivo, através da afirmação dos direitos pactuados no SUS.
#582 |
SERVIÇO SOCIAL E EXTENSÃO RURAL: DESAFIOS PARA O EXERCÍCIO PROFISSIONAL NO CONTEXTO DA CONTRARREFORMA DO ESTADO BRASILEIRO
Franqueline Terto dos Santos1
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Elaine Nunes Silva Fernandes
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Valéria Coelho de Omena
1
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Joselita Olívia da Silva Monteiro
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O presente trabalho resulta de reflexões preliminares a partir de requisições institucionais (im)postas ao trabalho profissional de assistentes sociais no Brasil, vinculados a programas governamentais de assistência técnica e extensão rural (Ater) para assentamentos rurais de reforma agrária, situados no contexto histórico da crise estrutural do capital em nível global e da particularidade da “contrarreforma” do Estado brasileiro, sendo esta expressa na administração pública de caráter gerencialista. Considerando que os processos societários do metabolismo do capital se fazem materializar no cotidiano das classes sociais, na intervenção social do Estado por meio da administração pública e, por conseguinte, nas práticas profissionais, este artigo objetiva problematizar a configuração recente das atividades e serviços de Ater e refletir sobre as requisições institucionais, as atribuições profissionais e os desafios colocados ao Serviço Social diante desta configuração, que expressa - a nosso ver - determinadas alterações na base de sustentação funcional-ocupacional do Serviço Social – as políticas sociais, conforme analisado por Montaño (1997). Essas alterações, portanto, incidem qualitativa e significativamente nos distintos espaços sócio-ocupacionais, exigindo novas atribuições e competências profissionais de assistentes sociais (GUERRA et al, 2016), as quais buscamos evidenciar a partir da exposição e análise dos serviços de Ater no âmbito do Instituto Nacional de Colonização e Reforma Agrária (Incra) no estado de Alagoas, Brasil, e as implicações para o exercício profissional de assistentes sociais, inserido em equipes multiprofissionais. Para tanto, utilizamos, de um lado, os aportes teóricos produzidos no campo do Serviço Social e da Sociologia das Profissões e, de outro, o referencial empírico de programas governamentais de instituídos entre 2012 e 2021, respectivamente nos governos do Partido dos Trabalhadores (PT), seguido pelo programa instituído no atual governo de Jair Bolsonaro - ambos tendo por referência as diretrizes instituídas pela Política Nacional de Assistência Técnica e Extensão Rural para a agricultura familiar e reforma agrária (PNATER, 2010). É importante salientar que a presença do Serviço Social em ações extensionistas no meio rural brasileiro datam do final da década de 1940, por meio das Missões Rurais de Educação. No âmbito da política de reforma agrária, apenas a partir dos anos 2000 abre-se, sistematicamente, a possibilidade de inserção de assistentes sociais em programas públicos de Ater específicos para a realidade dos assentamentos rurais, no quadro dos profissionais da área “social”. Nas formatações recentes da política de Ater brasileira para os assentamentos rurais, as requisições profissionais são hierarquicamente definidas na forma de “ações”, “atividades” e “metas”, a serem executadas pelos distintos agentes extensionistas em nível local. Neste cenário, identificamos significativos tensionamentos conceituais e técnico-operativos que, implícita ou explicitamente, incidem nas atribuições e prerrogativas profissionais do Serviço Social construídas historicamente e regulamentadas legalmente pela categoria profissional no Brasil. Tensionamentos que se manifestam na inserção de assistentes sociais em espaços ocupacionais multiprofissionais (historicamente dominados por profissionais das ciências agrárias) – incluindo profissionais de áreas distintas, como das agrárias e ambientais - e em demandas interdisciplinares que podem constituir em ameaças às fronteiras ocupacionais, ou se evidenciar como oportunidade de ampliação de conhecimento sobre a realidade, necessidades e demandas diversas das populações rurais, numa perspectiva de integralidade dos sujeitos e das comunidades rurais; as questões relativas à formação acadêmica e permanente durante o exercício profissional, buscando se apropriar melhor das problemáticas históricas da questão agrária brasileira e das particularidades da questão social, decorrentes da formação socioeconômica do país; a inserção do profissional na condição de dupla subalternidade – em relação às diretrizes centrais oriundas do órgão gestor e em relação às determinações da entidade executora, sua contratante por meio do assalariamento, uma vez que as ações de Ater estão sob a gestão e financiamento do Estado, que tem o poder de formular e dirigir a implementação da política por meio da terceirização dos serviços públicos; a “relativa autonomia” implica na possibilidade do assistente social direcionar, em alguma medida, o exercício profissional em função de seus objetivos e resultados esperados dada a condição social de profissão legal regulamentada por legislação própria, esclarecendo que isso não significa que o exercício da autonomia depende da vontade ¨messiânica¨ do sujeito, nem que o assistente social deve se render ao “fatalismo” dos limites do exercício profissional (IAMAMOTO, 2007), mas exige mobilizar estratégias que permitam articular respostas profissionais às requisições da instituição e aos reais interesses da classe trabalhadora. As análises preliminares nos coloca frente aos debates relativos à “desprofissionalização”, “desespecialização” “proletarização”, “desqualificação” do trabalho, bem como sobre as principais teorizações sobre a “especificidade / desespecificidade / particularidade” do Serviço Social. Assim, e principalmente, a partir da visibilização da experiência profissional de assistentes sociais em determinado espaço ocupacional concreto, buscamos refletir coletivamente os desafios e os caminhos possíveis de reafirmação e fortalecimento do projeto profissional crítico do Serviço Social brasileiro, frente à tendência atual de acirramento dos ataques neoliberais aos direitos sociais, de precarização dos serviços públicos, gratuitos e de qualidade, de acirramento da luta de classes e de propagação avassaladora do neoconservadorismo no Brasil e no mundo.